Guía completa
Un turbo muy exigido
En una ciudad de cuestas, el turbo pasa mucho tiempo trabajando a fondo. Subir desde el puerto hasta los barrios altos, o hacer la carretera de Tafira, exige empuje a pocas revoluciones. Por eso un fallo de sobrealimentación aquí se nota enseguida: el coche se queda sin fuerza a mitad de subida.
Lo que parece turbo y no lo es
Antes de proponer un turbo nuevo, revisamos su entorno:
- Fugas en manguitos e intercooler, que buscamos con máquina de humo.
- Actuador y mecanismo de geometría variable, que se agarrota con la carbonilla, sobre todo en coches de trayectos cortos.
- Sensores: una lectura falsa limita la potencia; lo vemos en sensor de presión del turbo.
- Válvulas de control de vacío o eléctricas.
Con la diagnosis registramos en una subida la presión que se pide y la que se obtiene.
Cuando el turbo está dañado
Holgura en el eje, aceite en la admisión o humo azul indican desgaste interno. Entonces se sustituye o se reconstruye.
La causa importa
Un turbo dañado casi siempre tiene un motivo: aceite viejo o de especificación incorrecta, un tubo de engrase obstruido o un filtro de aire en mal estado que deja pasar polvo, algo a vigilar tras los episodios de calima. Si no se corrige, el turbo nuevo durará poco. Revisamos engrase, filtros y respiradero.
Un consejo
Tras subir una cuesta larga a ritmo alto, deja el motor unos segundos al ralentí antes de apagarlo para que el turbo se refrigere. Presupuesto sin compromiso.