Guía completa
Una ciudad que frena cuesta abajo
Bajar a diario desde Escaleritas, Schamann o Tafira hacia el centro, o volver de la cumbre por carreteras de montaña, calienta mucho los frenos. Ese calor alabea discos, envejece el líquido y gasta pastillas más deprisa que en una ciudad llana. A eso se suma el salitre, que agarrota guías y pistones de las pinzas.
Medimos antes de proponer
El disco tiene un grosor mínimo marcado por el fabricante. Lo medimos con micrómetro y, si está bien y sin alabeo, lo mantenemos. Si hay que cambiarlo, te enseñamos la cifra.
Lo que revisamos
- Pastillas: grosor y desgaste parejo. Si una se gasta mucho más que su compañera, la pinza no desliza.
- Pinzas: con la humedad salina, las guías se agarrotan y el pistón cuesta de retroceder. El coche tira hacia un lado y el disco se calienta.
- Latiguillos: el calor y los años cuartean la goma.
- Líquido: medimos su humedad. Un líquido viejo hierve antes en una bajada larga y el pedal se va al fondo; lo explicamos en líquido de frenos.
Montaje
Limpiamos el óxido de las superficies de apoyo, engrasamos las guías y montamos pastillas y, si hace falta, discos de calidad equivalente a los de origen. Con freno de mano eléctrico usamos la diagnosis. Asentamos las pastillas con una prueba en pendiente.
Un hábito que ayuda
En las bajadas largas, usa una marcha corta para que el motor retenga y frena a ratos en vez de llevar el pie apoyado. Presupuesto sin compromiso.