Guía completa

Una carrocería entre sal y sol

En Las Palmas la pintura del coche se enfrenta a dos agentes a la vez. El sol degrada el barniz de techo y capó, que pierde brillo y se blanquea. Y la humedad salina se cuela por cantos de puertas, bajos del portón y juntas de molduras, oxidando la chapa desde dentro. Muchas veces lo primero que se ve es una pequeña ampolla en el canto de una puerta; al abrirla, el óxido es mayor de lo que parecía.

El rayón y la uña

Un truco útil: pasa la uña por el rayón. Si resbala, está en el barniz y casi siempre se quita puliendo. Si se engancha, ha llegado a la pintura o a la chapa y habrá que repintar. Antes de pulir medimos el espesor del barniz, para no llevarnos la poca capa que queda.

Óxido, hasta metal sano

Cuando hay óxido, no basta con lijar por encima. Cortamos o lijamos hasta llegar a metal sano, tratamos con anticorrosivo y sellamos antes de pintar. Si no, la ampolla vuelve a salir en poco tiempo.

Igualar el tono

La fórmula de fábrica es solo el punto de partida: el sol aclara los colores con los años. Preparamos la mezcla y la comparamos con la pieza real a la luz del día; si hace falta, difuminamos en la pieza contigua.

Seguros y plazos

Consulta con el taller la disponibilidad para reparar tu vehículo a través de tu seguro de coche. Cada trabajo tiene sus secados. Coche de sustitución si la reparación pasa de un día, según disponibilidad. Si quieres un cambio de imagen reversible, mira el vinilado parcial. Presupuesto sin compromiso.