Guía completa

¿Por qué es tan importante el sensor de aparcamiento en Las Palmas?

El sistema de parking (PDC) es una de esas ayudas a la conducción que usas cada día sin darte cuenta, hasta que deja de funcionar. Aquí en la ciudad, con tantas calles estrechas donde aparcar al toque es la norma, un sensor averiado puede convertir una maniobra sencilla en un problema. Un pequeño roce tonto contra una columna o un bolardo te puede salir por más de 200 € de taller de chapa, mucho más que la propia reparación del sensor.

¿Qué te está diciendo el coche con cada pitido?

Los fallos de los sensores de aparcamiento suelen dar la cara de formas muy concretas. Si oyes un pitido continuo nada más meter la marcha atrás, lo más seguro es que un sensor trasero esté mal o su conector tenga humedad y crea que hay algo detrás. Si el pitido fijo suena al ir despacio hacia adelante, el problema está en los sensores delanteros. ¿No suena nada de nada, ni acercándote a la pared? Puede ser un fallo del módulo central o que varios sensores han fallado a la vez. Un pitido que va y viene sin motivo suele ser por un mal contacto, a menudo por la humedad del clima de aquí.

”Me acaban de pintar el paragolpes y ahora los sensores van mal”

Es un caso clásico en el taller. El cliente viene de una reparación de chapa por un golpe y los sensores ya no funcionan como antes. Las causas más habituales son tres: que al montar el paragolpes no colocaron bien los sensores, que los pintaron por encima (la pintura bloquea los ultrasonidos) o que se dañaron en la reparación. Dependiendo de lo que sea, la solución puede ser un simple reajuste de posición, una limpieza del sensor (entre 30 y 50 €) o su sustitución (de 80 a 180 €).

Nuestro método: primero medir, luego cambiar

Antes de dar un sensor por muerto, lo comprobamos todo con el multímetro. Medimos su resistencia, que debe estar entre 1 y 2 kΩ, y verificamos que el cableado hasta la centralita esté en buen estado. Muchas veces, el sensor funciona perfectamente y el problema es solo un conector sulfatado por la humedad. En esos casos, una buena limpieza con espray de contactos y grasa dieléctrica soluciona el fallo por unos 30-50 €, ahorrándote los 150 € que puede costar una pieza nueva.

Recambios: solo primeras marcas o pieza original

Trabajamos con proveedores de primer nivel como Valeo y Bosch, que son los mismos que fabrican las piezas para la mayoría de marcas de coches. Para vehículos de gama alta, optamos directamente por el recambio original. No montamos sensores genéricos de baja calidad: su frecuencia de ultrasonido no es precisa, lo que provoca lecturas falsas y fallos que vuelven a aparecer al poco tiempo. Lo barato, en este caso, sale caro.

¿Y si el problema está en la cámara trasera?

El sistema de visión es distinto al de ultrasonidos, pero los fallos también son típicos. Lo más frecuente es que entre humedad en la óptica porque la junta se ha deteriorado, lo que provoca que la imagen se vea borrosa o con rayas. También es común que el cable se parta por la zona de la bisagra del maletero, de tanto abrir y cerrar. Si no es nada de eso, puede ser el propio módulo de imagen. La sustitución de una cámara suele moverse en una horquilla de 200 a 500 €, según el modelo del coche.