Guía completa

Calles que los ponen a prueba

Aparcar en una calle estrecha de Vegueta o en las cuestas de Escaleritas, con coches delante y detrás, es cuando más se agradecen los sensores. Y cuando más molesta que uno falle: pitido continuo nada más meter marcha atrás, o silencio ante un obstáculo.

Causas habituales

Suciedad y salitre. Una capa de sal o polvo de calima sobre el sensor puede engañarlo. A veces basta con limpiarlo.

Humedad. Los conectores de los sensores van en los paragolpes, expuestos a agua y salpicaduras. En zona costera se oxidan y el sensor falla a ratos, sobre todo tras la lluvia o un lavado.

Golpes. Un roce al aparcar puede desplazar o romper un sensor sin que se note por fuera.

Cómo lo localizamos

Probamos los sensores uno a uno. Leemos el módulo con la diagnosis, que en muchos coches indica cuál falla. Revisamos el cableado detrás del paragolpes, que a veces hay que desmontar.

La reparación

Si el sensor está roto, montamos uno compatible y lo pintamos del color del paragolpes. Si el problema es el conector, lo saneamos y protegemos. Comprobamos después el sistema completo. Si también tienes cámara trasera con fallos, la revisamos en la misma visita; lo explicamos en radio y multimedia.

Instalación

Si tu coche no los lleva, podemos instalar un juego de sensores. Te explicamos dónde irán y cómo quedarán antes de taladrar nada. Presupuesto sin compromiso.