Guía completa
La isla y el antibloqueo
En Las Palmas de Gran Canaria el coche vive rodeado de salitre. La brisa del Atlántico deja una película de sal en los bajos y en las zonas de las ruedas, y ahí están precisamente los captadores que informan al antibloqueo. Con los años, la corona metálica que leen se oxida y las clavijas pierden contacto. El resultado es una señal sucia que la unidad de frenos no acepta, así que desconecta el sistema y enciende el testigo.
Además, la ciudad tiene muchas cuestas. Bajar desde Escaleritas, Schamann o Tafira con el suelo mojado es justo la situación en la que el antibloqueo marca la diferencia.
Qué hacemos en el taller
Empezamos consultando la unidad de frenos con la diagnosis: nos dice qué rueda ha dejado de informar. Después salimos a rodar con el equipo enchufado y comparamos las cuatro velocidades. Una rueda que se queda a cero o da saltos nos señala el lugar exacto.
Con el coche levantado limpiamos el óxido de la zona, medimos el captador y su cable hasta la clavija y revisamos la corona. En muchos coches actuales esa corona forma parte del rodamiento; si está deteriorada, hay que sustituir el rodamiento, porque no se vende aparte.
Cuando sí es la unidad
Si las cuatro señales llegan limpias y el fallo persiste, miramos la unidad hidráulica. Pasa pocas veces. Si hay que cambiarla, se programa para que se entienda con el resto de módulos del coche.
Antes de devolverte el coche
Borramos los códigos, comprobamos que también vuelve el control de estabilidad y hacemos una frenada de prueba en pendiente. Y si los frenos muestran desgaste, te lo decimos. Presupuesto sin compromiso.