Guía completa

Las cuestas lo delatan

Subir despacio y cargado desde el centro hacia los barrios altos, o hacer la carretera hacia la cumbre en un día caluroso, exige al circuito de refrigeración todo su caudal. Si le falta líquido por una fuga lenta, la aguja de temperatura sube justo ahí. Si te pasa, para en un sitio seguro y deja que se enfríe: un calentón puede dañar la culata.

Encontrar el punto

Con presión. Montamos un equipo en el vaso de expansión que presuriza el circuito en frío como si el motor estuviera caliente. Las fugas lentas empiezan a gotear.

En caliente. Algunas uniones de plástico solo pierden cuando se dilatan; repetimos con el motor a temperatura.

Huellas secas. A veces la fuga deja restos blancos o de color en manguitos y uniones, señal de que gotea y se evapora.

Sin rastro. Si el líquido desaparece sin dejar huella, comprobamos si hay gases de combustión en el refrigerante. Si no los hay, miramos el enfriador de aceite y otros intercambiadores.

Lo que suele fallar

Manguitos endurecidos, radiadores con los depósitos de plástico agrietados, bombas de agua que gotean por su orificio de control y tapones del vaso que ya no mantienen la presión. En coches junto al mar, las abrazaderas oxidadas también fallan.

Al terminar

Anticongelante del tipo correcto, purgado completo y comprobación del ventilador. Si el líquido está muy viejo, lo renovamos; lo explicamos en refrigerante del motor. Presupuesto sin compromiso.