Guía completa
Una ciudad en pendiente
Las Palmas de Gran Canaria no es una ciudad llana. Subir y bajar a diario desde Escaleritas, Schamann, Siete Palmas o Tafira, con frenadas en bajada y arrancadas en cuesta, hace trabajar a los amortiguadores mucho más que en una ciudad de costa plana. Si además subes de vez en cuando a la cumbre por carreteras de curvas, la suspensión va al límite.
Cómo se nota el desgaste
El amortiguador no se rompe de un día para otro: va perdiendo control. El morro se hunde más al frenar en una bajada, el coche balancea en las curvas y tarda en asentarse tras un bache. Los neumáticos acaban mostrando zonas gastadas a parches. Como el cambio es lento, el conductor se acostumbra.
El salitre y el vástago
El vástago del amortiguador, la barra brillante que entra y sale, va protegido por una funda. Si la funda se rompe, el salitre y la arenilla lo marcan y el retén interior empieza a perder aceite. Por eso miramos las fundas en cada revisión.
El cambio
Sustituimos los amortiguadores por ejes. Si las copelas o los topes están agrietados, se cambian en el mismo desmontaje. Después de trabajar en la parte delantera, alineamos: si no, los neumáticos se gastan rápido. Prueba final por una cuesta y unas curvas.
Si tu coche tiene la ITV próxima, las fugas en amortiguadores son defecto: mejor revisarlo con margen. Presupuesto sin compromiso.