Guía completa
Bordillos y sal
En Las Palmas se aparca mucho en pendiente, con la rueda girada contra el bordillo. Es seguro, pero deja roces en el labio de la llanta. Y donde la laca se ha dañado, el salitre ataca el aluminio: aparecen puntos blancos y picaduras que se extienden si no se tratan.
Primero, seguridad
Revisamos cada llanta desmontada por dentro y por fuera. Si hay una grieta, por pequeña que sea, no la reparamos: lo correcto es sustituirla.
Lo que reparamos
- Roces de bordillo: lijado, relleno de muescas, imprimación y pintura.
- Picaduras de sal: eliminamos la corrosión hasta aluminio sano antes de pintar; si no, vuelve a salir.
- Deformaciones leves por baches: se enderezan con presión controlada.
- Pérdida lenta de aire: corrosión en el asiento del neumático. Limpiamos y sellamos.
El acabado
Igualamos color y brillo con el resto de llantas. Las diamantadas, con cara de aluminio pulido, necesitan mecanizado; te decimos qué resultado se puede conseguir.
Montaje
Montamos el neumático, revisamos la válvula y equilibramos. Si el golpe fue fuerte, revisamos suspensión y alineado.
Para que duren
Aclarar las llantas con agua dulce de vez en cuando, sobre todo si el coche duerme cerca del mar, y usar limpiadores no ácidos ayuda a conservar el acabado. Presupuesto sin compromiso.