Guía completa

¿Es lo mismo alinear la dirección que equilibrar las ruedas?

Mucha gente nos pregunta si son la misma operación, y la respuesta es no, aunque a menudo se hagan a la vez. La alineación, o lo que se conoce como “hacer el paralelo”, consiste en ajustar los ángulos de las ruedas con una máquina láser 3D para que pisen perfectamente rectas. Por otro lado, el equilibrado se centra en que la rueda gire de forma uniforme, sin vibraciones, distribuyendo el peso del conjunto llanta-neumático con una máquina que nos indica dónde poner contrapesos.

Son servicios independientes. El equilibrado de las cuatro ruedas es más rápido, lo hacemos en unos 30-45 minutos, y su precio es de 35 €. La alineación 3D es un trabajo más detallado que oscila entre los 60 y 90 €.

¿En qué momento debería equilibrar los neumáticos?

La señal más evidente es una vibración en el volante que aparece a una velocidad concreta (por ejemplo, a 90 km/h) y se quita si bajas a 80 o subes a 100. Eso suele indicar un desequilibrio. También es muy recomendable revisarlo después de un golpe seco, como pillar un bache de los que abundan en algunas zonas o darle un llantazo contra un bordillo al aparcar, algo muy típico en las calles más justas de la ciudad. Y por supuesto, es un paso casi obligatorio al montar neumáticos nuevos para asegurar que ruedan finos desde el primer día.

¿Y si el coche vibra pero el equilibrado está bien?

Si hemos equilibrado las ruedas y la vibración no desaparece, seguimos buscando. No nos quedamos en la superficie. Hay varias causas posibles que revisamos por descarte:

  • Disco de freno alabeado: La vibración aparece solo cuando frenas.
  • Palier o junta homocinética: El coche tiembla sobre todo al acelerar con fuerza, no a velocidad constante.
  • Alineación incorrecta: Además de vibrar, notarás que los neumáticos se gastan de forma irregular por los bordes.
  • Neumático deformado: A veces un golpe interno crea un “huevo” o abultamiento en la goma que provoca vibración.
  • Llanta doblada: Puede que no se vea a simple vista, pero una llanta con un pequeño golpe nunca quedará bien equilibrada.

¿Qué tipos de contrapesos existen?

La elección depende sobre todo del tipo de llanta que lleve tu coche.

  • Adhesivos: Son los que más se usan en llantas de aleación modernas. Van pegados por la parte interior, por lo que no se ven desde fuera y no estropean el acabado de la llanta. Son la única opción que usamos para llantas de alto rendimiento como las de un BMW M, un Audi RS o un AMG.
  • De presión (o de grapa): Son los más tradicionales. Se enganchan en el borde exterior de la llanta y quedan a la vista. Solo se pueden montar en llantas preparadas para ello, normalmente las de chapa o algunos modelos de aleación más antiguos. Suelen ser una opción un poco más económica.